SUPERFLUO
- 14 feb 2018
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No me necesitas más, puedes irte tranquilo ahora. Déjame aquí...-el viejo se rascó el canoso ombligo de su flaco vientre- Has aprendido bien lo que debías. Ahora solamente juega; pierde, gana…no es que no importe, pero no pierdas, y si pierdes trata de no hacerlo estúpidamente. Me refiero a que te fijes qué pieza mueves, que seas consciente porqué lo haces, qué opciones tienes! Debes evaluar todo el juego, las consecuencias de un movimiento, tanto tuyo como del otro, un universo de posibilidades y probabilidades que se abren como un pétalo al amanecer del alba en un segundo!…¡Ba!…de cualquier forma esto es un juego. Pero a mi nunca me ha gustado perder, desde hace algún tiempo. De eso se trata el juego; de ganar. Para que vas a jugar si lo único que haces es perder. Piensa bien que pieza vas a jugar… jaja, luego no dudes...¡Juega hijo de la desdichada tierra que te vio nacer!-y azotó la mano con la que se rascaba en la vieja mesa de madera mientras se reía en rabiosos tosidos, casi rayando en la enfermedad. Viejo imbécil - Pero bueno, aprendiste algunos buenos movimientos; veo que al menos te defiendes. Con eso te basta, ya de nada sirve que estés aquí. Vete y forma tu propia estrategia, mi amigo. Vuelve cuando quieras hasta que no tengas nada más que aprender de mi y puedas enseñarme algo tú a mi. De eso se trata el juego, de ganar... ¡Largo!-Y me fui; lejos, lejos. Lejos. Mientras el viejo reía eufórica y desquiciadamente.
Me quedé dormido durante un transe maravilloso; parte de mí era consciente de mi alrededor durante la noche que perfecta arrullaba con su tibia brisa, la otra simplemente voló.
Desperté porque de alguna forma la parte que se había ido quiso advertirme que alguien me observaba. Y desperté con un hombre a unos 100 metros frente de mí, caminando de un lado a otro, con las manos entrelazadas en la espalda, cabeza abajo; pensando, inocuo en la distancia. Paró su actividad de pronto…no sé si me observa a mi, qué hace? Sólo puedo ver su silueta en la distancia. Pareciera que me observa, pero…qué esta haciendo?
Se masturba... Se ríe. Quién es ese mal parido... Me arrodillo lentamente, tratando de incorporarme sin perderlo ni un segundo de vista. Y por fin, veo claramente a quién pertenece la silueta frente a mí…no es ningún viejo…Pero... Si soy yo! No puede ser. Pero sí; soy yo, sin duda alguna!
Dificilmente puedo aceptar lo que frente a mí ocurre… No puede estar sucediendo... Qué hace ese hijo de puta!
La persona ajena a mi, es decir, yo; no yo masturbándome, si no; yo, me incorporo para observar. expectante, algo temeroso, cauteloso ante cualquier peligro, de mí mismo. La silueta frente a mí termina. Me escucho ejecutar el placer en un largo y potente gemido. Me veo dejándome caer sobre mis rodillas mientras río, puedo escucharme gritar de euforia. Dios mío quien es ese enfermo no puedo ser yo! Siento miedo no por lo que esa figura pudiera llegar a hacerme, sino porque esa figura en verdad soy yo; enajenado de euforia, rabioso de éxtasis. Y me veo; observo aquella figura contemplándome mientras se sigue tocando, riéndose de mí, retándome a un duelo sin sentido. Disfrutando de mi incertidumbre. Y me acerco cautelosamente en pasos tímidos e inseguros, mientras me digo todo eso que no puedo escuchar desde aquí.
Nada más que mis puños para defenderme, de mi?… El hombre frente mío permanece inmóvil en el suelo, soltando palabras al aire, riendo. Y un súbito silencio se apodera del aire. No ocurre nada, y yo ahí en frente de esa figura yaciente, anquilosada en el suelo; parezco intentar dormir, o haber quedado dormido. Mi agitado palpitar es el único ruido en el aire. Me intento acercar sigilosamente. Vamos, en verdad soy yo? No lo termino de creer… Vamos, un poco más!
Pero qué mierda es esto? Es inútil!... Cada paso que doy es un paso más que me alejo de mí. Tengo que estar soñando, pero si siento el aire a través de mi tráquea cuando respiro, dolor si me hiero… Es inútil, tratar de acercarme es solamente alejarme aun más. Observo mi alrededor rápidamente y nosotros somos lo único que rompe la vacuidad del silencio. Y ahí continúa ese cuerpo yaciendo en el suelo. Ahí estoy yo; dormido, tirado? Qué puta madre está pasando? Soy yo sin duda alguna! Pero no tengo el valor para gritarme; despertarme y enfrentarme a mí.
De pronto hay una mujer. Pero en qué momento apareció? Es imposible! Sin duda es una figura femenina increíblemente hermosa la que contemplo a la distancia estarse acostando junto a mi! La majestuosidad de su cuerpo se manifiesta en la delicadeza del movimiento suave de sus fértiles caderas, que danzan una melodía que su armonía hipnotizante compone en cada uno de sus movimientos. La mujer es una perfecta eufonía que danza y se difumina con la brisa del tibio aire que acaricia con sus manos. Sujeta tiernamente la luz de la luna sobre su rostro y la derrama lentamente sobre los poros de su blanca piel. Recorre su rostro, su cuello, sus carnosos senos y obedece la pronunciada y fina curva de su ser. Sin perder la gracia de sus delicados movimientos continúa su rito cantando en un lenguaje que no puede ser otra cosa más que el idioma del paraíso. Cómo quisiera besar esos pétalos que tiene por labios! El rizado cabello le cuelga hasta la espalda... Desde mi posición, aquí inmóvil no me resta más que ser un espectador de la delicadeza con la que me toca y canta.
Sin duda se está masturbando, con la misma delicadeza que me arrulla y con la dulzura que sólo es equiparable al más glorioso atardecer en primavera. Eso no puede ser una mujer de ninguna forma, a ese ángel dios le cortó las alas! Avemaría santísima!
El ángel me continúa llamando; trata de exhumarme sin éxito alguno de la profundidad de mi sueño. No me queda otra opción más que contemplar con el gran amargor de toda la fuerza de mi ser mi desdichada suerte. Y por un segundo, sólo el tiempo que dura el destello de un relámpago, el resplandor iluminó en mí la idea de ser yo ese cuerpo ahí tirado tratando de ser despertado por aquella hija del deseo, inútilmente.
Vamos mi amigo, acepta con gozosa humildad la dicha de la bondad de los regalos de la naturaleza. Levántate y contempla la majestuosidad del universo en la divinidad de la carne! Tú que puedes bebe del elixir de eternidad; hazla tuya!
No grité por temor a que esa maravillosa escena tornase violenta o agresiva, que se yo!... Pero la venus frente a mis ojos había decidido cancelar cualquiera de sus intentos. Y con el corazón congelado, esperando que el tiempo detuviera su cauce del mismo modo, sólo un instante para detectar la más mínima señal de mi despertar, la observé incorporarse al momento que mi gélida esperanza caía y se rompía en mil pedazos. Suavemente se quitó el rizado cabello que se interponía entre la vista de su mirada y mi exangüe cuerpo, y lo depositó en su fina espalda, nunca perdiendo su sensualidad ni su elegancia. Tan fecunda de toda su belleza. Plácida y grácil continuó su canto con su dulcísima voz.
Estoy completamente embriagado de ella. Nunca en la vida creo poder deshacerme de este deseo con el que he sido gloriosamente espinado, y si algún día sucede tendrán que arrancarme mi propia alma! Esta pasión está enraizada hasta el más mínimo nervio de mi carne y espíritu! Jamás en mi existencia quiero desintoxicarme de este delicioso veneno que me habita y corre en los tejidos de mi éxtasis. Pululan las mariposas del deseo y las serpientes del placer dentro mío! No hay poder que pueda romper este cordón invisible que me une a tí ahora, glorioso ángel de pasión!.
Suavemente se termina de incorporar y esta vez desde la distancia me llama a mi, como si supiera de mi existencia desde el primer segundo en que mi alma se espinó de su majestuosa belleza. Me hace señas y coquetea mientras delicadamente se chupa el dedo índice derecho y lo recorre por su vientre mientras sonríe. Cualquier cosa que sea esa majestuosa materialización carnal de la fertilidad del universo, se ha apoderado absolutamente de mí vida! Mis pensamientos ya no son míos, ya no poseo más sentimientos, todo lo que soy y fui ya no existe más! Me he vuelto una abigarrada y febril pulsión de su propia voluntad! Es el ser más privado que habita y reina la anatomía del deseo, y deseo es lo que se desborda de mi alma y me quiebra las entrañas!
Ella vuelve a intentar despertarme pero es inútil, y me llama. El sonido de su voz se reproduce en mi mente como un eco infinito que recorre mis nervios y desborda un glorioso renacer dentro de mi! La fuerza de mil primaveras brotan en un júbilo sublime y abrasador en mi espíritu. Jamás había experimentado tanto placer! Y ahí ella; desnuda de cualquier prejuicio, vestida de su agresiva perfección! Mi señora; si es que existe algún precio que deba pagar para agradecerte la dicha de observarte si quiera en todo tu glorioso esplendor; tómame! llévate mi alma! Posee mi vida!
Trago toda la lascivia en mi boca, y suspiro todo el ardor que me carcome. Inhalo un poco del poder de la noche para llenarme de la fuerza necesaria para elevarme erecto hacia el espíritu de ese maravilloso ser que eclipsa la luna frente a mi, y con la pesadez de mi cuerpo envenenado por su amargo elixir me dirijo hacia ella lentamente, con la luna en el pecho girándome dentro y erupcionando su rabiosa luz en mis poros, que escupen perlas de deseo que me queman la piel. No pierdo su silueta de vista ni un sólo instante, y ahí permanece: Eclipsando esa misma luna dentro de mí; ingente y roja, ardiendo y consumiéndose. Consumiéndome en sus brasas!
Esta vez no miro a ningún lado que no sea esa venus que brotó del aire, pero pareciera que ahora existen tres que bailan delicádamente al compás de mis torpes pasos. Sacudo mi cabeza por el temor de desvanecer la perfección materializada frente a mí, pero solamente para empeorar mi visión. No me importa. Me he vuelto un instrumento; ella me arrancará la cabeza después de haberle entregado toda mi energía vital, toda mi carne y toda mi esencia! Rómpeme mi ángel, que mi alma fue creada para los placeres de tu voluntad!. Y continúo el camino lentamente hacia la expiación de mi deseo, mi deceso. Camino y camino. La mujer frente a mí continúa danzando delicadamente cual humo de incienso, y miles de ninfas bailan esta vez al compás de sus risas. Sacudo mi vista y ahí está de nuevo ella, pero al parecer estoy tan drogado que su ser se descompone en proyecciones borrosas de ella misma que vibran al compás de mi palpitar. O quizá es la misma fiebre del deseo, o tal vez es la naturaleza de su propia divinidad que pretende castigarme para redimirme!
Te entrego mi vida, mi dulce y tierno ángel. Eres acaso la propia manifestación de la fertilidad del cosmos y la furia que lo habita? Voy hacia ti, hermosa diosa de la destrucción por favor permíteme coronarte con todo el rigor de la furia marítima que se ha manifestado en mi interior! Sigo elevándome hacia tu perfección, hacia tu cadera que danza mientras cantas suave, mientras te tocas bella, y sólo puedo pensar en tu gloria! Inmólame en el universo de tu tibio vientre!.
Pero qué es ésto? Sacudo mi visión nuevamente y caigo en la cuenta que no he dado ningún paso en absoluto. Es que en verdad no me he acercado en absoluto a tí, mi dulce flor? Ya esperamos demasiado! Y de súbito una rabiosa frustración se estrella en mi cabeza con la fuerza de un mazo, y por un momento acude a mi el recuerdo de yo masturbándome, justo antes de caer desfallecido frente a venus. No puedo avanzar, y sin pensamiento en el cual refugiar esta desquiciada confusión, corro en una desesperación pueril. Inutilmente. Entre más rabiosa es mi impotencia más atisbada es la figura de mi amada, y siento una modorra intensa apoderarse de mis sentidos.
No me queda más remedio de ser más que testigo de la materialización del fenómeno de lo sublime en su risa y su baile inmutable en el espacio. A la espera. Sabe perfectamente que esa figura yaciendo en el piso frente a mí, inexorablemente no va despertar. Pero sin amainar nunca su gracia y júbilo continúa su gozo. Podré llegar? Que terrible frustración, confusión. Qué es esto? Bajo la cabeza un momento intentando reapropiarme de mis sentidos, y sólo un segundo inclino mi vista, tan solo un instante para tratar de encontrar cordura en el vacío.
Incorporo mis ojos… Dónde se ha ido la mujer?...NO!...donde está?
Es imposible! Tan ardiente de sí como ella sola se extinguió súbitamente como el fénix! Esto no es más que un juego cruel del destino!...HA! Y de pronto veo la silueta de mi propio reflejo frente a mi incorporarse lenta y torpemente, mientras maldigo todo lo vivo existente sobre la corteza terrestre. Es inútil! No comprendo qué es todo esto?
Todo el miedo e incertidumbre se han vuelto rabia pura...es posible que pudiera yo acudir a mí? Pero qué importa! Que venga él directo a mí, si sediento estoy de destrucción!
Qué es este absurdo? Si vas a venir hazlo de una vez! Ya no tengo más miedo, hijo de la desdichada tierra que te vio nacer! JAAA!...
Pero qué estoy haciendo? Súbita; absurdamente toda esa impotencia se volvió claridad, y de pronto entendí, como si la mano del redentor hubiera posado su palma sobre mi hombro hasta la calma. Para que enojarme; intentando socorrer a mi frustración, lloriqueando mi vanidad. Está bien, amigo mío; vamos a jugar!…ja!…Ya entendí!, y en mi mente brilló una luz que cegó mi vista…puedo ver claramente ese sol inundando de oro mis pupilas, y río con él, mientras furioso ruge toda esa lumbre frente a mi y que trago cual enfermo de sed!
Intento sujetar toda su luz y su exultante vida en el aire…Qué brillante eres mi amigo, hijo de la desdichada tierra que te vio nacer! JAAA! Y la imagen del viejo riéndose en el paroxismo de la enfermedad se proyectó como trueno, y recordé la agresiva perfección de esa mujer, tan hermosamente llena de la inmensidad y esencia del cosmos. Su manera tan delicada y exquisita en la que reposó su carne sobre mi cuerpo e intentó consagrar nuestro cáliz acariciándome la piel, el sexo dulcemente.
Pronto resucitó en mí el tacto del delicado tallo de su flor sobre mi tejido. Cómo se toco suavemente los poros y derramó su tibio perfume sobre mí! A punto de sujetar la gloria! A un paso de la eternidad! Incluso sentí su místico aroma en mi propia piel un momento con la brisa del aire. No puedo más.
Con el deseo ardiéndome en el alma, me disparo erecto hacia todo ese universo vivo de recuerdos sobre mi. Me dispongo a ejecutar el éxtasis que me carcome, mientras rio rabiosamente porque ahora entiendo, entiendo perfectamente! Y me imagino fornicándote, hermoso cuerpo. Dulce y apasionadamente te poseo, mientras sigues riendo al compás de tu placer! Ahí estoy yo; lamiéndote tu alma maravillosa! Esa tierra en la cual me entierro porque es donde pertenezco, mientras me deshago y lluevo sobre tí! Mientras escucho tu canto de sirena que me mantiene bien drogado. Nunca sentí mi sangre tan febrilmente viva recorriendo mis venas como un cauce desbordante! Mátame en este mismo instante que he alcanzado la gloria en vida!
De pronto oigo a ese hijo de puta de aquél lado. Pero no importa, ya nada importa más que tu suave movimiento, bellísimo ángel! Empieza a bailar suavemente dentro, mi Venus! Habítame, continúa escurriéndote en mi sangre cual veneno eternamente! Hazte brotar de cada uno de mis poros en rosas rebosantes de roja pasión hasta que mi cuerpo se consuma en tu belleza! Aliméntate de mi alma! Rompe mi corteza, que mi tejido es fértil para alimentar tu lumbre!
Adiós mi amigo, hasta siempre para la eternidad!
2017

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