PADRE
- 12 feb 2018
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Bajo el sol. Imposible esta vez ocultarlo con mi mano. ¿qué sentido tiene hacerlo si el ardor se vuelve una luz fecunda si observo directamente? Y veo toda esa ingente lumbre, apunto de derramarse toda sobre mi. De bautizarme.
Como flecha el fuego ha penetrándome la carne, fluye en mi sangre. Y entiendo perfectamente toda esa luz que ahora me habita; puedo leer las reglas de este juego. Puedo sentir toda la vehemencia, el júbilo, la euforia, el éxtasis, el deseo, el miedo, la rabia…Y el sol ha sonreído. Esta vez ríe conmigo. Extiendo mi mano nuevamente, pero ya no para ocultar si no tratar de sujetar toda esa pasión. El aire arde. Entiendo perfectamente ahora, y en un segundo puedo sentir toda esa lumbre quemando dentro mío y empiezo a bailar al compás de la fonética de ese alfabeto, y serpenteo en el espacio. Frente al sol. Y de pronto siento esta necesidad rabiosa de lamer toda la acidez que te carcome, dentro tuya. Quiero curarte toda esa enfermedad como un perro; lamerte las heridas. Una a una, pacientemente. Yo te voy a curar, mi vida, voy a limpiarte toda esa sangre. Si yo se bien las reglas, y tantas veces estuve regándome; desperdiciando mi esencia en lugares tan maculados, pero no más. Ya entendí toda esta fiebre, estoy renaciendo. Déjame arder con toda esta enfermedad que te he curado. Me arranqué las cicatrices para dejar salir la pus, y ahora bailo. Obsérvame…Y puedo seguir subiendo, subiendo. Lamiendo. En la espiral eterna, sin temor, sin ninguna expectativa, soy una serpiente, sin escamas, desprotegida al porvenir. Ardieron con mi risa y se desvanecieron en el aire cual ceniza. Pero ahora que te he curado, me dejarás morder tu piel, aunque sea lamerla nuevamente? Un imperio me esta esperando, pero tengo que llegar a la sima; subir, subir. Déjame seguir serpenteando el aire, en una espiral eterna déjame subir…Aventarme. Ahí abajo ellos me esperan, todos han extendido sus brazos para atraparme en sus manos. Obsérvalos; todos están ahí viendo, cubriéndose el rostro de esto que los lastima.
Entre pétalos blancos están ellos ahí, cantando una oración. Entre cantos déjame caer. Inhala profundamente. Serpentea. Serpentea. Inhala…Perene en el espacio. Ya podemos caer. Ya puedo caer.
2017.

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